La crónica verde

Maquillaje para buitres

César-Javier Palacios

20 Minutos. Viernes, 26 de Noviembre de 2004   

La pareja de quebrantahuesos de San Juan de la Peña (Huesca) está en celo y copula frecuentemente en las inaccesibles risqueras que rodean el famoso monasterio rupestre. Han terminado de arreglar su nido y muy pronto pondrán dos huevos. Indefectiblemente, uno de los pollos matará al hermano y, si todo sale bien, hará sus primeros vuelos este verano.

Es uno de los 100 territorios que quedan en la Europa continental de este espectacular buitre barbado que prácticamente sólo se alimenta del tuétano de los huesos. Los lleva volando a mucha altura y los tira contra sus particulares rompederos de piedra, única manera de acceder a tan oculta fuente alimenticia.

No sólo los humanos. Sin embargo, ahora sabemos algo mucho más asombroso: también se maquilla. Tradicionalmente se pensaba que el uso de la cosmética era exclusivo de las culturas humanas, pero una vez más comprobamos que tan sólo copiamos a la naturaleza. Lo ha descubierto recientemente un grupo de investigadores españoles.

Estas inmensas aves tienen piscinas secretas de barro rojo en recónditos rincones de la montaña donde, solas y ocultamente, se impregnan pecho y cabeza para aumentar su atractivo sexual y resaltar su dominancia. Colores que muestran ostensiblemente en las peleas como diciendo: «¿Has visto qué rojo estoy? Soy fuerte y conozco perfectamente mi territorio, así que no te acerques a mí o te arrancaré las plumas».

Los adultos se maquillan más que los jóvenes, y las hembras más que los machos. ¿Les suena? En muchas ocasiones, las parejas han dado paso a tríos reproductores formados por una hembra y dos machos. Pues bien, en esos casos, el segundo macho es el que muestra el color más apagado, lo cual resulta bastante lógico.

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